Recuerda que una WordCamp no acaba hasta que no escribes sobre ella.
Y esto me hace pensar de nuevo en la tensión Zeigarnik, así que lo mejor es acabar la “tarea”, escribir sobre la WordCamp Torrelodones 2024, y a otra cosa mariposa.
Ha sido mi segunda WordCamp, y he de reconocer que la disfruté más que la primera, quizá porque ya sabia a lo que iba, o no, no sé. Me propuse varios objetivos, y los pude tachar todos de la lista (porque tachar es “bien” como explicó Pablo Moratinos en su intervención).
Cada asistente supongo que tiene expectativas diferentes y un objetivo distinto, y todos válidos, y por el ambiente que se respiraba creo que la gran mayoría cumplió sus propósitos. Personalmente, cumplí con los míos y regresé a casa con una sensación de plenitud, habiendo aprovechado el tiempo al máximo.
Y cuando me he puesto a intentar “ordenar” lo aprendido y lo vivido, he sido consciente, otra vez, que una WordCamp es mucho más que WordPress. Además, es un espacio para conversaciones diversas, desde banderas y gallinas hasta coches y abanicos.
De las charlas a las que pude asistir (menos mal que la tos me dio bastante tregua para poder entrar a disfrutarlas) me quedo con dos reflexiones geniales. “Ojalá todo se pudiera hacer con Excel” y “Debemos ser especialistas, no todólogos. ¡No sabemos de todo!”
Gracias a Fernando Tellado y a Fernando Puente por ellas. Os lo pude decir en persona, y lo repito por aquí, es un GUSTAZO escucharos.
¿Mi momento favorito?, muchos. Uno de ellos fue tener la oportunidad de charlar con Pablo Moratinos, poder compartir un ratito con él y hablar de lo “humano y lo divino”, y ese abrazo con gafas incluidas. GRACIAS Pablo.

Por último, quiero expresar mi agradecimiento a varias personas y grupos clave que hicieron de la WordCamp Torrelodones 2024 un evento inolvidable:
- A Ana Cirujano, y a todo el equipo organizador, por su arduo trabajo y atención al detalle.
- A Olatz Goicoechea, por su apoyo constante y sonrisas.
- A Lidia Marbán, Helena y todos los voluntarios, por su esfuerzo incansable.
- A Miguel, el camarero, por su cuidado especial a los asistentes con necesidades sin gluten.
- A todas las personas con quienes me reencontré, abracé y conocí, haciendo aún mejor la experiencia de la WordCamp.
Ahora, a esperar a la siguiente…
Sonia 1 – Tensión Zeigarnik 0


